CONTEO MUNDIAL

24 abr 2015

EL LOBO Y EL MAGO





El viento frío acariciaba la luna plateada del séptimo día invernal cuando  dos criaturas hijas de la noche se encontraron.

Un lobo de ojos pálidos y un mago de oscura cabellera. El pelo gris del licántropo pintaba la noche de melancolía y soledad.

El mago con su traje escarlata teñía las plantas con el rojo de mil heridas. Ambos, lobo y hombre se encontraban en el camino del otro.

El lobo, guardián milenario del bosque no podía permitir el paso a nadie. Su mirada amarillenta atraviesa al hechicero con el acero de sus dientes prestos a ser desenfundados.

El mago, de oscura mirada y domador de la llama secreta, debe pasar por el bosque pero ni siquiera él se atrevería a desafiar a tan feroz guardián inmune a cualquier hechizo y con un gusto tan elevado por la sangre.

Solo hay una forma de evitar la muerte pues desde que el mago entró a donde no pertenece perdió la oportunidad de escapar. Si quiere que el lobo le permita el paso debe someterse a las pruebas que el guardián le exija.

El lobo majestuoso levanta su cara y en un idioma perdido en los anales de la humanidad hace su papel de esfinge y le pregunta al hechicero:

“Qué es lo que aún no ha sido, que debe ser, pero cuando lo sea ya no lo será”

El mago recibe las palabras como el graznar de los cuervos que anuncian la mala hora y dilata las pupilas de los gentiles. El lobo se acerca cada vez más a él esperando con ansia una respuesta fallida para dar rienda suelta a su naturaleza salvaje.

“el futuro”

Responde el mago. Algo que aún no ha sido, que debe ser y cuando lo sea ya no lo será solo  puede ser el porvenir. El lobo retrocede en señal de aprobación pero el paso aún está restringido pues son tres preguntas las que el peregrino debe responder.

El lobo ágil y elegante da la espalda al mago mientras susurra unas palabras al viento:

“¿Qué será? ¿Qué puede ser? Que mientras más grande se hace menos la podemos ver”

El lobo se gira y sus patas dejan enormes huellas en la húmeda tierra. El mago siente aproximar a la bestia ansiosa de consumir su carne, casi puede oler su aliento pero no hay forma en la que el mago no sepa la respuesta pues él nació de ella:

“La oscuridad”—Murmura  el hechicero—cuanto  más grande se hace menos podemos verla, sobre todo si está en nuestro interior” añade, esquivando la muerte por segunda vez pero no es sencillo entrar en lo prohibido así que el lobo guarda todavía una pregunta.

Nuevamente miro al mago y el viento arrastro unas palabras que parecieron amargas a los oídos del hechicero:

“es tan pequeña que podrías rodearla con una mano pero jamás cabrían totalmente en tú bolsillo. Si fueras al otro extremo del mundo llegaría antes que tú sin tener que moverse, es fuente de vida y cuando cae al suelo su dueño se estremece”

El temeroso hechicero retrocedió pues sintió a la señora de manos frías acariciar su rostro sudoroso. El lobo empezó a moverse sigilosamente hacia él como la lenta caída de los granos en un reloj de arena que marcan el final de una vida.

Y aunque nadie mejor que los magos comprenden lo incomprensible, el tiempo se agotaba y todavía no había respuesta para el acertijo del feroz animal.

Llegada es la hora de la parca y el festín, ya es abundante la saliva en el hocico del guardián. A penas hay unos metros entre bestia y presa. El mago cerró los ojos y se arrodilló, no para facilitar la tarea sino para alcanzar su máxima concentración.

Las palabras del lobo no eran tan raras, el hechicero aprendió en su camino que las cosas más pequeñas son las que deciden el destino del mundo y en este caso su vida.

Ya podían oírse los pasos del silencioso guardián y ya se adivinaba el zarpazo. Pero entonces un grito profundo pudo oírse en todo el bosque.

“La hoja”—dijo el mago y cuando abrió los ojos el lobo había desaparecido de la misma forma misteriosa en la que se había presentado ante él. Eso confirmaba que su respuesta era correcta.
Una sola hoja puede ser rodeada por una mano, pero todas ellas no cabrían en un bolsillo. Las hojas están en todas partes por lo que llegarían antes que tú a cualquier lado. Y finalmente, los sabios más grandes dicen que cuando la hoja cae al suelo, el árbol se estremece.

De esa forma el mago siguió su camino y el lobo volvió  a cubrirse con el manto de la noche


17 abr 2015

El barquero y el profesor de ortografía







(Cuento del medio oriente)

En una ocasión Mula Rasnudin era un profesor de ortografía que necesitaba cruzar el río para impartir una clase en la otra orilla así que se subió en una barca para cruzar el río.

Mula quería presumir de su sabiduría, por ello le preguntó al barquero si sabía algo de ortografía. El barquero, que era una persona humilde, le respondió que no. Mula queriendo humillar al barquero le dijo: "has perdido la mitad de tú vida".

Más tarde la barca empezó a hundirse. El barquero viendo la cara de horror de Mula Rasnudin, le preguntó si sabía nadar. Mula respondió espantado que no, a lo que el barquero respondió sonriendo: "Estás a punto de perder toda tú vida".


9 abr 2015

LOS DOS LOROS


(CUENTO DEL MEDIO ORIENTE)




Un hombre entra en una tienda de aves con la intención de comprarse un loro, a poder ser, que cante. Inmediatamente se dirige a la sección de los loros y ve que solamente hay dos de ellos.

El primero tiene un hermoso plumaje, un pico fuerte y canta una hermosa melodía. El segundo loro parece enfermo, su plumaje se está cayendo y no emite sonido alguno. 

El hombre se lleva una tremenda sorpresa al darse cuenta que el loro que canta cuesta solo 500 pesos mientras que el loro que parece estar enfermo cuesta 10.000 pesos.

Entonces se dirige hacia el encargado de la tienda y le pregunta porque hay una diferencia tan grande en el precio de un loro y otro.

El encargado le responde que los loros no se venden por separado y que debe comprarlos juntos y le explica al hombre que el loro de 500 pesos solo es el cantante mientras que el loro de 10.000 pesos es el compositor.






3 abr 2015

EL CAMPO DE TRIGO



“Tres hermanas hambrientas y desesperadas por llevar comida a sus familias caminan en busca de alimento hasta que encuentran un enorme campo cultivado con trigo.

La primera de las hermanas, a pesar de su difícil situación, solo toma un puñado de trigo por temor a que el dueño del alimento la descubra y la castigue, aun sabiendo que con tan poco trigo solo podrá alimentarse una vez.

La segunda hermana se adentra en el campo y llena un costal de trigo escogiendo el más maduro y de mejor color y separando el que crece torcido y tiene mal aspecto. Piensa que con ese costal alimentará mejor a su familia aunque sea solo por una semana.

La tercera hermana que lleva tres costales consigo los llena con el trigo que tiene a su alrededor y carga con todo el peso que puede pues su necesidad es grande y piensa en alimentar a su familia el máximo tiempo posible.

Cuando las mujeres se disponían a abandonar el campo de trigo llegó su dueño y las juzgó. Vio a la primera mujer y como quiera que solo había tomado un puñado de trigo le pareció que no tenía una necesidad real y que solo robaba por diversión o por el gusto de dañar su campo tal como la mala hierba que mora donde quiera que surge un buen cultivo. Por todo ello le quitó su puñado de trigo y la expulsó con gran furia de su propiedad.

El dueño del campo vio a la mujer que había tomado un costal lleno de su mejor trigo y le pareció que no tenía una necesidad real que justificara su robo y pensó que solo quería robar sus mejores raíces para plantarlas en otro campo sin importarle que al internarse en busca de sus mejores raíces dañara las menos maduras y la pureza de su trigo así como los buitres que buscan alimentarse primero de la mejor carroña. Por todo ello le quitó su costal y la expulsó de su campo con gran furia.

Al ver a la tercera mujer, el dueño del campo observo que apenas si podía caminar cargando los tres enormes costales llenos al tope de su trigo. El dueño se compadeció de la aguerrida mujer y juzgó su necesidad como justa por lo que no solo le permitió quedarse con el trigo de sus costales y el de las otras mujeres sino que además le ordenó a dos de sus hombres que la ayudaran a llevar su carga, despidiéndose de ella con gran ternura.”

Esta es la historia que conté a los gentiles, ahora ustedes discípulos míos, imaginen por un momento que el campo de trigo es el Reino de los cielos y que el Dueño del campo es nuestro padre todo poderoso, Dios.

La primera hermana ve el Reino de los Cielos y ve que el camino es peligroso y lleno de obstáculos y piensa que la recompensa no es tan alta a pesar de que su necesidad es grande. Por todo ello solo camina dos pasos y se sienta a esperar que el Reino venga hacia ella.

La segunda hermana ve el mismo camino y piensa que no es necesario recorrerlo todo sino que basta con acercarse un poco así que salta un par de obstáculos, los menos peligrosos y se sienta a esperar su recompensa pensando que ya ha ganado las llaves del Reino.

La tercera hermana ve el mismo camino y acepta recorrer todo el camino y atravesar los obstáculos, no solo porque su necesidad es grande sino porque en su corazón piensa que es lo correcto. En su camino encuentra a sus dos hermanas e insiste en llevarlas con ella aun sabiendo que deberá ayudarlas a cruzar los obstáculos y hasta cargarlas.

Cuando Dios nuestro señor ve que la tercera mujer no solo ha aceptado en su corazón el peso de atravesar el camino sino que además ha aceptado sacrificarse por sus hermanas el señor la recompensa aliviando su carga y dándole un lugar especial en su Reino.


Y yo os digo que llegará el día que nuestro señor recorrerá el camino y expulsara de él a los cobardes y a los indecisos mientras que aliviará a los que se sacrifican por alcanzar sus dones. 

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