CONTEO MUNDIAL

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2 may 2015

EL GATO QUE NO QUERIA MORIR


El gato, hijo de la noche, merodeaba bajo el cielo estrellado. Ágiles pasos herían los tejados de barro mientras el viento arrastraba el olor a leche tibia y a otoño naranja. Blanco pelaje y ojos rojizos como un atardecer fugaz de verano.

De repente, el gato frena su andar. Frente a él, imponente como la luna, se encontraba la dama de negro, la que cruza las fronteras y que tiene las manos manchadas de eternidad, la muerte, el ángel más fuerte. Sus ojos pueden ver el alma de cualquier ser del universo solo con posar su mirada aunque sea una sola vez en su rostro.

“hasta aquí llegó tu maullar y tú caminar nocturno, vendrás a mi morada donde las noches son eternas”

El gato asustado susurra al viento palabras incomprensibles de un lenguaje olvidado. Le dice a la muerte que si lo perdona le enseñará tres cosas que no ha visto nunca.

La dama fría se estremece por la curiosidad y le concede tiempo al gato. La muerte pasa su alargado índice por el lomo del animal provocando el mayor de sus escalofríos similar a un pie sumergido en agua helada.

El precio fue establecido, el gato debe mostrarle a la muerte tres cosas que jamás ha visto. Basta con que se equivoque otra vez y sus maullidos resonaran en la barca de Caronte (el barquero del inframundo).

El gato astuto y felino que ha contado infinitas madrugadas cree que hasta la muerte tiene algo que aprender y ha apostado su vida para probarlo
.
El gato tienta su suerte al pedirle tiempo al único ángel que no acostumbra a concederlo, pero su curiosidad es grande y se lo concede.

Minutos después el felino trae en su boca un objeto con el que piensa pagar su vida, un espejo. La muerte risueña prepara su oz, ya que no es el primer espejo que ve.

Sin embargo, suelta su letal herramienta de inmediato pues el espejo le muestra algo que jamás había visto antes, su reflejo. Unos ojos miel incrustados en un rostro de porcelana con risos cayendo sobre sus hombros como pétalos de rosa.

El gato recita palabras agudas en la oreja fría de la poderosa señora nocturna:

“Aquí tienes las tres cosas que nunca has visto mi querida señora. En primer lugar, un espejo hecho con ojos de otros gatos que cayeron ante ti en heladas madrugadas en el ocaso de sus vidas.

En segundo lugar, tú reflejo incapaz de verse en ningún objeto hecho por humano o ser divino. Solo a través de ojos felinos.

Y finalmente, en tercer lugar, tú propia alma, pues posees unos ojos capaces de ver cualquier alma, incluso la tuya, pero al no poder ver el reflejo de tú rostro ha permanecido oculta ante ti como las nubes que a veces esconden la propia luna.

La muerte conmovida se inclina ante el gato y se pierde en el alba dejando como último recuerdo el brillo del espejo felino colgando de su pálida mano.



24 abr 2015

EL LOBO Y EL MAGO





El viento frío acariciaba la luna plateada del séptimo día invernal cuando  dos criaturas hijas de la noche se encontraron.

Un lobo de ojos pálidos y un mago de oscura cabellera. El pelo gris del licántropo pintaba la noche de melancolía y soledad.

El mago con su traje escarlata teñía las plantas con el rojo de mil heridas. Ambos, lobo y hombre se encontraban en el camino del otro.

El lobo, guardián milenario del bosque no podía permitir el paso a nadie. Su mirada amarillenta atraviesa al hechicero con el acero de sus dientes prestos a ser desenfundados.

El mago, de oscura mirada y domador de la llama secreta, debe pasar por el bosque pero ni siquiera él se atrevería a desafiar a tan feroz guardián inmune a cualquier hechizo y con un gusto tan elevado por la sangre.

Solo hay una forma de evitar la muerte pues desde que el mago entró a donde no pertenece perdió la oportunidad de escapar. Si quiere que el lobo le permita el paso debe someterse a las pruebas que el guardián le exija.

El lobo majestuoso levanta su cara y en un idioma perdido en los anales de la humanidad hace su papel de esfinge y le pregunta al hechicero:

“Qué es lo que aún no ha sido, que debe ser, pero cuando lo sea ya no lo será”

El mago recibe las palabras como el graznar de los cuervos que anuncian la mala hora y dilata las pupilas de los gentiles. El lobo se acerca cada vez más a él esperando con ansia una respuesta fallida para dar rienda suelta a su naturaleza salvaje.

“el futuro”

Responde el mago. Algo que aún no ha sido, que debe ser y cuando lo sea ya no lo será solo  puede ser el porvenir. El lobo retrocede en señal de aprobación pero el paso aún está restringido pues son tres preguntas las que el peregrino debe responder.

El lobo ágil y elegante da la espalda al mago mientras susurra unas palabras al viento:

“¿Qué será? ¿Qué puede ser? Que mientras más grande se hace menos la podemos ver”

El lobo se gira y sus patas dejan enormes huellas en la húmeda tierra. El mago siente aproximar a la bestia ansiosa de consumir su carne, casi puede oler su aliento pero no hay forma en la que el mago no sepa la respuesta pues él nació de ella:

“La oscuridad”—Murmura  el hechicero—cuanto  más grande se hace menos podemos verla, sobre todo si está en nuestro interior” añade, esquivando la muerte por segunda vez pero no es sencillo entrar en lo prohibido así que el lobo guarda todavía una pregunta.

Nuevamente miro al mago y el viento arrastro unas palabras que parecieron amargas a los oídos del hechicero:

“es tan pequeña que podrías rodearla con una mano pero jamás cabrían totalmente en tú bolsillo. Si fueras al otro extremo del mundo llegaría antes que tú sin tener que moverse, es fuente de vida y cuando cae al suelo su dueño se estremece”

El temeroso hechicero retrocedió pues sintió a la señora de manos frías acariciar su rostro sudoroso. El lobo empezó a moverse sigilosamente hacia él como la lenta caída de los granos en un reloj de arena que marcan el final de una vida.

Y aunque nadie mejor que los magos comprenden lo incomprensible, el tiempo se agotaba y todavía no había respuesta para el acertijo del feroz animal.

Llegada es la hora de la parca y el festín, ya es abundante la saliva en el hocico del guardián. A penas hay unos metros entre bestia y presa. El mago cerró los ojos y se arrodilló, no para facilitar la tarea sino para alcanzar su máxima concentración.

Las palabras del lobo no eran tan raras, el hechicero aprendió en su camino que las cosas más pequeñas son las que deciden el destino del mundo y en este caso su vida.

Ya podían oírse los pasos del silencioso guardián y ya se adivinaba el zarpazo. Pero entonces un grito profundo pudo oírse en todo el bosque.

“La hoja”—dijo el mago y cuando abrió los ojos el lobo había desaparecido de la misma forma misteriosa en la que se había presentado ante él. Eso confirmaba que su respuesta era correcta.
Una sola hoja puede ser rodeada por una mano, pero todas ellas no cabrían en un bolsillo. Las hojas están en todas partes por lo que llegarían antes que tú a cualquier lado. Y finalmente, los sabios más grandes dicen que cuando la hoja cae al suelo, el árbol se estremece.

De esa forma el mago siguió su camino y el lobo volvió  a cubrirse con el manto de la noche


17 abr 2015

El barquero y el profesor de ortografía







(Cuento del medio oriente)

En una ocasión Mula Rasnudin era un profesor de ortografía que necesitaba cruzar el río para impartir una clase en la otra orilla así que se subió en una barca para cruzar el río.

Mula quería presumir de su sabiduría, por ello le preguntó al barquero si sabía algo de ortografía. El barquero, que era una persona humilde, le respondió que no. Mula queriendo humillar al barquero le dijo: "has perdido la mitad de tú vida".

Más tarde la barca empezó a hundirse. El barquero viendo la cara de horror de Mula Rasnudin, le preguntó si sabía nadar. Mula respondió espantado que no, a lo que el barquero respondió sonriendo: "Estás a punto de perder toda tú vida".


9 abr 2015

LOS DOS LOROS


(CUENTO DEL MEDIO ORIENTE)




Un hombre entra en una tienda de aves con la intención de comprarse un loro, a poder ser, que cante. Inmediatamente se dirige a la sección de los loros y ve que solamente hay dos de ellos.

El primero tiene un hermoso plumaje, un pico fuerte y canta una hermosa melodía. El segundo loro parece enfermo, su plumaje se está cayendo y no emite sonido alguno. 

El hombre se lleva una tremenda sorpresa al darse cuenta que el loro que canta cuesta solo 500 pesos mientras que el loro que parece estar enfermo cuesta 10.000 pesos.

Entonces se dirige hacia el encargado de la tienda y le pregunta porque hay una diferencia tan grande en el precio de un loro y otro.

El encargado le responde que los loros no se venden por separado y que debe comprarlos juntos y le explica al hombre que el loro de 500 pesos solo es el cantante mientras que el loro de 10.000 pesos es el compositor.






28 mar 2015

EL VIEJO SABIO Y EL JOVEN INTELIGENTE



Hace algún tiempo en una pequeña aldea vivía un viejo que era muy sabio y un joven que era muy inteligente.

El viejo vivía compartiendo su sabiduría con los jóvenes de la aldea, contándoles antiguos cuentos y resolviendo cualquier tipo de duda.

Al ver esto, el joven, que era muy inteligente, sintió en su corazón celos de la admiración que todo el pueblo sentía por el anciano. Fue entonces cuando ideó un plan para hacer quedar mal al viejo delante de los demás aldeanos.

El plan del joven era muy sencillo pero bastante brillante, digno de su inteligencia. El joven cogería un pequeño pájaro y lo ocultaría entre sus manos. Después iría donde el viejo sabio y le haría la siguiente pregunta:

“querido anciano, si eres tan sabio dime ¿Qué tengo entre las manos?”

Y suponiendo, aunque es poco probable, que el viejo adivinara que era un pájaro, entonces ejecutaría su verdadero plan, le preguntaría si el pájaro estaba vivo o estaba muerto. Si el viejo decía que el pájaro estaba vivo, el joven le quebraría rápidamente el cuello y le mostraría el cadáver al anciano mostrando ante los demás que se equivocaba. Pero sí el viejo sabio decía que el pájaro estaba vivo, entonces el joven abriría sus manos y dejaría que el pájaro se fuera volando ante la sorpresa de todos.
Era un plan infalible porque sin importar lo que respondiera el anciano era seguro que estaría equivocado.

Así fue que el joven oculto el pájaro entre sus manos y fue ante el viejo que, como siempre, estaba rodeado de varios aprendices y niños que escuchaban sus historias.

El joven hizo la primera pregunta y para sorpresa de todos adivino que el joven ocultaba un pájaro. El chico estaba tan sorprendido por la respuesta que dudo si debía hacerle la siguiente pregunta pero dado que era imposible que el anciano respondiera bien, se armó de valor y le preguntó:

“¿Dime querido anciano, cómo está el pájaro, vivo o muerto?

Todo el mundo miro al anciano. Aún si el joven no hiciera trampa, el sabio solo tenía una probabilidad del 50 por ciento de acertar la respuesta.

El anciano con profundas arrugas en su rostro miró tiernamente el rostro el joven inteligente y con gran dulzura le dijo:


“Mi querido joven, el pájaro está en tus manos”

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